Agnus Animae, es el alma del cordero.
El cordero es la muestra fiel de la sumisión a la existencia, no por sometimiento, sino por humildad absoluta, respeto y conciencia.
El alma se construye en la verdad absoluta de lo humilde y lo conciente, por ello el reto es hacer de nuestras circunstancias humildades permanentes y grandezas inherentes en lo esencial.
Las circunstancias del quehacer diario nos distraen permanentemente del trabajo duradero, el que en la esencia encuentra las respuestas profundas a lo vital.
Al encontrarse las respuestas aumentará el nivel de conciencia, de respeto y por tanto serás humilde y amarás la vida con conciencia y humildad frente a su fruto milagroso y eterno.
Ser nuevo para la nueva vida, es reconocer en cada uno el ADN que es eterno, grácil y fundamental, que sumado a la verdad absoluta hacen uno solo y que retorna hacia todo y todos los demás.
Que la esencia sea el motivo, la inspiración y la fuerza que marque el encuentro personal con los demás y su entorno.
Ser nuevo para la nueva vida, es reconocer en cada uno el ADN que es eterno, grácil y fundamental, que sumado a la verdad absoluta hacen uno solo y que retorna hacia todo y todos los demás.
Que la esencia sea el motivo, la inspiración y la fuerza que marque el encuentro personal con los demás y su entorno.